Procesos de desarrollo

La utilización del concepto de Proceso de Desarrollo supone, ante todo, que nuestro modelo curricular no se sustenta en las áreas tradicionales del conocimiento, porque el conocimiento es más una construcción individual y menos un conjunto de datos que existen con independencia del sujeto que los construye y los transforma. Supone, en consecuencia, que la división por áreas es característica del conocimiento en sí mismo pero no de los niños, cuyo desarrollo humano se produce a través de unos procesos determinados por medio de los cuales establece contacto dinámico con la naturaleza, la cultura y sus entornos.

De esta manera, en el contexto escolar el conocimiento y sus áreas no son fines en sí mismos, sino medios para el desarrollo humano y sólo adquieren sentido dentro de cada uno de los Procesos de Desarrollo. De nuevo, la presentación de estos Procesos constituye una postura epistemológica institucional, (relativa pero propia) algunos de cuyos rasgos cumplen un papel estratégico en relación con el nivel de maduración y de asimilación del P. E. I.

La palabra Proceso, además, representa una posición pedagógica según la cual el conocimiento no se recibe pasivamente ni del mundo ni de nadie, sino que es procesado y construido activamente por el sujeto que conoce. "El verdadero aprendizaje humano es una construcción de cada alumno que logra modificar su estructura mental, y alcanzar un mayor nivel de diversidad, de complejidad y de integración" (Flórez, 1994).

Estos procesos, además, no son una categoría 'escolarizada' en el sentido de que existan y adquieran sentido solamente en la escuela. Son una categoría no escolarizada que la escuela adopta de la vida, puesto que ellos existen realmente y se vinculan estrechamente con el desarrollo humano desde las edades más tempranas, aun con independencia del contexto escolar.

La definición de los Procesos de Desarrollo no supone una relación lineal con las Dimensiones del Ser Humano, por cuanto a cada Proceso no corresponde una sola Dimensión, sino todas.

Cada uno de los Procesos de Desarrollo se relaciona por definición con determinadas áreas del conocimiento, aunque es posible, y deseable, que algunas de las áreas y asignaturas se vinculen con más de un proceso de Desarrollo. Cuando esto se facilita, el concepto de integralidad se hace posible.

Proceso de desarrollo de la Sociabilidad: por el cual el ser humano desarrolla su calidad de sociable, o el sentido de pertenencia a la sociedad y la inclinación natural al trato social. En un país como el nuestro, el desarrollo de este proceso constituye una verdadera prioridad. Después de casi 200 años de conflicto armado, si la escuela tuviera que privilegiar algún proceso, aun por encima de los demás, éste sería el indicado. La inclinación natural al trato social es algo que en sociedades y naciones jóvenes como las nuestras se debe considerar antes que como un proyecto caduco, como un proyecto inacabado. Los siguientes procesos, además, pueden estar unos mucho más presentes que otros en los seres humanos en las distintas etapas de su desarrollo, lo cual consulta su talento, su vocación, sus individualidades. Pero la sociabilidad debe acompañar siempre todas las edades, todos los procesos y todas las etapas del desarrollo, para otorgarles sentido. Se vinculan a este proceso, en primer lugar, la evaluación del comportamiento (como signo por excelencia de la sociabilidad) y las áreas de ciencias sociales, educación ambiental, historia, geografía, constitución política y democracia, educación religiosa, educación ética y en valores humanos, y las humanidades.

Proceso de desarrollo de la Comunicabilidad: por el cual el ser humano desarrolla su facultad de comunicable y las habilidades de la lengua. Preguntar ¿para qué usamos el lenguaje? puede parecer muy simple. Al examinar posibles respuestas encontramos: para expresar nuestras emociones, para la interacción social, como instrumento del pensamiento, como expresión de identidad, etc. Pero la respuesta también más simple y por lo mismo la más importante es la que relaciona el lenguaje con el acto de comunicar, de participar, de tratar nuestras ideas con los otros. La comunicación tiene adicionalmente la ventaja de que presupone comprensión y necesita producción. Se entiende, entonces, que el estudio y la evaluación del aprendizaje del lenguaje en sí mismo carece de sentido. Por eso tenemos claro que, por ejemplo, las reglas de la redacción, la ortografía, la comprensión de lectura, etc., es necesario enseñarlas, pero es inconveniente preguntarlas, porque se corre el riesgo de que los alumnos se las aprendan, a costa de su expresión oral, su expresión escrita, su redacción, en suma, de su comunicabilidad. Se vinculan a este proceso, en primera instancia, las áreas de humanidades, lengua castellana e idioma extranjero. Y en segunda instancia, todas las demás, puesto que sólo a partir de una correcta comunicabilidad se posibilita la comprensión de las premisas y los conceptos fundamentales de cualquier área del conocimiento.

Proceso de desarrollo de la Racionalidad: por el cual el ser humano desarrolla su calidad de racional, o la habilidad de razonar. Si aceptamos que razonar es extraer conclusiones de premisas expresadas en una argumentación o representadas en el pensamiento, se entiende que el desarrollo del razonamiento es un proceso mucho más complejo y sólido que el aprendizaje de las matemáticas en sus operaciones básicas. De nuevo, aquí las matemáticas no deben ser tan importantes en sí mismas, sino como vehículo para el desarrollo del razonamiento. Además, no se puede hablar de un solo razonamiento, sino de varios: verbal, abstracto, mecánico, lógico, hipotético, deductivo, intuitivo, etc. Se vinculan a este proceso las áreas de matemáticas, tecnología e informática y, de una manera particular, especialmente en las primeras edades, la de lengua castellana.

Proceso de desarrollo de la Expresividad: por el cual el ser humano desarrolla su calidad de expresivo o la habilidad de expresarse a través de sus sentidos o de su cuerpo. Este Proceso se concentra en la posibilidad de ampliar formas de ver, de oír, de interpretar, de sentir y de actuar. Intervienen en este proceso, en consecuencia, la expresión, la apreciación, la percepción, la producción y la reflexión, de acuerdo con los intereses, las características y las necesidades de cada edad. Se vinculan a este proceso, en primer lugar, el área de educación artística con una importante diversidad de talleres, el área de educación ambiental, y en seguida, algunos cursos y actividades vinculados al proceso de desarrollo de la Comunicabilidad.

Proceso de desarrollo de la Curiosidad: por el cual el ser humano desarrolla su calidad de curioso, o la habilidad de comprender las principales estructuras y leyes de los fenómenos naturales y de los desarrollos tecnológicos. Con él, se pretende rescatar la observación, la duda y el asombro que caracterizan a los niños cuando empiezan su vida escolar y que tienden a desaparecer cuando la finalizan. Se vinculan a este proceso las áreas de ciencias naturales y educación ambiental, y las de tecnología e informática.

Proceso de desarrollo de la Corporeidad: por el cual el ser humano desarrolla su calidad de corpóreo, o la habilidad de reconocer no sólo que tiene cuerpo, sino que vive a través de su cuerpo, y que no es de otra manera como da cauce a su manifestación humana. El sentido de lo corporal supone que gracias al cuerpo estamos presentes en el tiempo y el espacio, que el cuerpo es la visibilidad de la persona, que existe un lenguaje del cuerpo en la mirada, el rostro, el tono de la voz, el tacto, la sonrisa, los gestos, la manera de caminar y que, en consecuencia, el cuerpo otorga la posibilidad concreta de ser y de comunicarse con los demás, siendo así la primera dimensión de la relación interpersonal. Se vinculan a este proceso las áreas de educación física, recreación y deportes, pero también las de educación artística, ciencias naturales, educación ética y en valores humanos y las áreas vinculadas con el desarrollo de la comunicabilidad, en su relación natural y dinámica con la salud, la sexualidad, la locomoción y la espiritualidad.